Sociedades · Inteligencia artificial
La inteligencia artificial en las sociedades: ¿es posible una dirección automatizada?
Por Floreal Bonomo ·
La inteligencia artificial ya participa de la toma de decisiones en muchas empresas. El artículo plantea una pregunta de fondo para el derecho societario argentino: ¿podría una IA ocupar un lugar en el directorio de una sociedad? Esta es una síntesis de sus ideas principales.
Lo que ya está pasando en el mundo
No es una hipótesis futurista. En 2014 un fondo de inversión de Hong Kong incorporó un algoritmo a su junta directiva; en 2022 una tecnológica china designó a un sistema de IA como directora ejecutiva, y en 2024 un holding de Abu Dabi sumó un "consejero" de IA a su directorio. Estos casos muestran el atractivo de la herramienta —eficiencia, capacidad predictiva, análisis de datos en tiempo real— pero también sus riesgos: falta de transparencia y, sobre todo, la dificultad de determinar quién responde por los daños.
¿Puede una IA ser directora en Argentina?
Hoy, no. El obstáculo principal es que la IA no tiene personalidad jurídica: no es persona humana ni persona jurídica, y por lo tanto no se le puede atribuir responsabilidad.
- La Ley de Apoyo al Capital Emprendedor exige expresamente que los administradores de una SAS sean personas humanas.
- La Ley General de Sociedades no lo dice en un solo artículo, pero la lectura conjunta de sus normas lleva a la misma conclusión: el requisito de domicilio real de los directores (art. 256), el estándar de lealtad y diligencia del "buen hombre de negocios" (art. 59) y el régimen de responsabilidad ilimitada y solidaria (art. 274) están pensados para personas físicas.
Una alternativa que se discute es reconocer una nueva "personalidad electrónica" para los sistemas más autónomos, una idea que hoy parece disruptiva pero no más de lo que fue, en su momento, reconocer personalidad a las sociedades.
La IA frente al estándar del "buen hombre de negocios"
El artículo propone mirar la diligencia a través de los hechos concretos que la componen. Desde esa óptica, una IA podría incluso superar a muchos directores humanos: procesa enormes volúmenes de información, está disponible de forma permanente y, sobre todo, no tiene intereses personales que la lleven a apartarse del interés de la sociedad.
Alternativas viables
- IA como director independiente: un rol de supervisión y control, sin funciones ejecutivas, que ayudaría a reducir los conflictos de interés.
- Seguro obligatorio: una cobertura específica para los daños derivados de decisiones automatizadas, en línea con lo que analizó el Parlamento Europeo.
- Directorio mixto: personas humanas junto a sistemas de IA, donde la IA recomienda y los directores humanos aprueban. Como la responsabilidad de los directores es solidaria, el régimen actual seguiría funcionando.
Conclusión
La opción más equilibrada sería permitir directorios mixtos, en los que la IA aporte su capacidad de análisis y los directores humanos mantengan la decisión final y la responsabilidad. Así se aprovechan las ventajas de la tecnología sin resignar la seguridad jurídica que protege a la sociedad, a sus accionistas y a terceros.